
A diferencia de muchas otras personas del medio, yo no crecí viendo cine de arte y como consecuencia de ello no supe quiénes son Tarantino, Hitchcock o Woody Allen hasta después de los 20 años. No, yo pasé gran parte de mi adolescencia viendo esas películas románticas que transmitían en canales como Fox. Películas cliché que antes de ver ya conocías el desenlace, pero igual entretenían.
Es verdad que no es el tipo de formación cineasta que se espera de alguien que más adelante se formó en una carrera literaria y se adentró en investigaciones intermediales. Sin embargo, sí fueron estas películas las que, junto con mi pasión por la lectura, me llevaron a decidir a los 12 años que quería dedicarme a escribir.
Por aquellos años también comencé a ver películas sci-fi, aunque esto no duró mucho, pues mis gustos no se inclinaba hacia ese género. Hasta este punto de mi vida tenía bien claro dos hechos: era una amante de las comedias románticas donde la protagonista se encontraba inmersa en el mundo editorial y los robots no me agradaban ni un poquito. Bajo esas dos premisas dirigí mis aspiraciones profesionales.
En el 2020 me gradué como Licenciada en Letras Hispánicas con experiencia en redacción académica, corrección y edición de textos e investigación. Pero a raíz de la pandemia no logré adentrarme en el mundo editorial y meses después me contrataron como copywritter que después se convirtió en community manager, que después se convirtió en “redactora creativa” (¿qué no todos los redactores son creativos?).
A lo largo de esta experiencia profesional he escrito alrededor de 500 blogs, de los cuales casi 400 fueron escritos el año pasado. 400 blogs en 12 meses. 10 blogs por semana durante más de 10 meses. 2 blogs por día más otras actividades propias de mi puesto de trabajo. ¿En qué mundo y con qué capacidades logré cubrir estas exigencias además de cumplir con mis tareas como estudiante de máster? En éste donde chatGPTfue coautor de casi todos los blogs que publiqué en EL2023.
Mencionar cómo chatGPT se ha involucrado en los procesos de escritura, me hace recordar una de las sesiones de mi clase Historia del texto e historia del libro en la que hablábamos sobre cómo la producción de textos y libros han ido cambiando y las nuevas modalidades de lectura. En ese momento mencioné esta situación que en aquel entonces ya me aquejaba sin imaginar la conclusión a la que se llegaría cuando mi profesor me hizo la pregunta:
-¿Y por qué es necesario que escribas dos blogs por día?
Que luego desencadenó la siguiente conversación:
-Para poder competir con el mercado dentro de la web.
-¿Y quién estipula quién es más competente?
-El posicionamiento SEO, entre más contenido hagas sobre una keyword, Google te posicionará en un mejor lugar de búsqueda para que así, cuando el usuario escriba esas palabras, tu empresa sea la primera en aparecer.
-Entonces, ¿esta producción masiva y exigencia es por exigencia de las máquinas?
Asentí.
Como consecuencia de mis decisiones (aunque me gustaría decir que por obra del destino por los tintes dramáticos que le daría a este texto), algunas semanas después tomé la clase Literatura y estética. Fue específicamente en la clase sobre “Sandmann” de ETA Hoffmann donde hablamos sobre el autómata, el doble y lo siniestro. Durante esa sesión se comentaron dos cosas que me parece importante mencionar en este texto: la primera es que el doble llega a sustituir una falta; y la segunda es que lo siniestro se presenta cuando no reconocemos nuestra propia voz.
Si bien, este texto surgió como una especie de desahogo, hoy se convirtió en reflexión en torno al uso de las IA para producir textos y, sobre todo, a la exigencia de implementarla en el trabajo que se realiza en el día a día. Durante el año pasado creé una cantidad inimaginable de textos en coautoría con chatGPT. Textos que surgieron a raíz de la competencia creada por este motor de búsqueda. Textos en los que hoy en día no reconozco mi sello y no encuentro mi voz.
“Lo siniestro es aquello que hemos visto mucho tiempo, pero de pronto un día lo observamos” escribí luego en un ensayo. Hoy puedo agregar que lo siniestro se encuentra entre nosotros, pero aún no lo hemos notado porque a pesar de que parece que trabaja en nuestro pro, resulta que somos nosotros quienes estamos cubriendo sus exigencias.
A diferencia de lo que aquella adolescente del 2012 creía, hoy los personajes de las comedias románticas parecen haberse fusionado con los de las películas sci-fi. Hoy los humanos estamos buscando a toda costa convertirnos en autómatas.
