El año nuevo me tomó por sorpresa

28 de febrero del 2026 a unas cuantas horas de iniciar otro mes.

Este texto debió haber visto la luz hace un par de meses a inicios del 2026, pero es que el año nuevo me tomó por sorpresa. 

Debió, también, iniciar contando un poco sobre el final del 2025 para después desarrollar todo lo que se espera para el 2026. En el inter sin duda mencionaría todas las motivaciones que tengo para cumplir mis metas del año como seguir yendo al gimnasio, pero, ahora sí, sin faltar un solo día; o sobre quedar más con los amigos para cultivar la amistad. También incluiría el propósito y una exhaustiva y meticulosa estrategia para leer al menos 2 o 3 libros por mes (los que fueran, solo leer); así como los manuales sacados de internet para aprender dos o tres idiomas -cuando menos en el nivel básico-. Y tal vez, solo tal vez también habría espacio para manifestar los lugares que quiero conocer en los siguientes meses. Pero, nuevamente, el año nuevo me tomó por sorpresa.

Así como también me tomó por sorpresa esa sensación de vació que me invadió los primeros días de enero, seguido por la desesperanza y falta de dirección que llegaron poco después y que al final se terminaron traduciendo en problemas de salud ocasionados por la alta contaminación de la ciudad en la que vivo, así como la presión de todos los medios sociales por leer más, por salir más, por tener más amigos, por más, más y más, como si con el 31 de diciembre también se quedaran aquellos nudos mentales que nos hacen parar… queramos o no.

Y por esa razón este texto sale a la luz hoy cuando debió hacerlo hace 59 días, para decir que ya casi es marzo y sigo sin obtener la motivación que tanto se dice debe llegar el 1 de enero… porque el año nuevo definitivamente me tomó por sorpresa, pero todas aquellas publicaciones de personas altamente productivas no.

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